Lo que tú y yo sabemos.
February 28th, 2008
¡Hola Mrs. “Krostia”!
No le dés más impotancia de la que tiene. Ellos son así y no van a cambiar. Ellos critican porque desconocen. Hablar es gratis, y al paisanaje le gusta lo barato más que a un tonto una tiza.
Quedarse pensando mientras se come una rodaja de melón en la posibilidad de la germinación de sus pepitas en la ribera del Arlanzón es satisfactorio. ¿Un melonar en plena Castilla? ¿Sí? ¿Y por qué no?
Las botellas de güisqui de la periferia de la estantería de la cervecería de la esquina pueden caerse al suelo. Y romperse. ¿Que les cuesta quitarlas del borde del precipicio? Pero… ¿es que no se dan cuenta de que así la conversación es imposible? ¿No se dan cuenta (ellos) de que mientras exista esa posibilidad no podremos retomar la tertulia y dejar de mirar, en silencio, hacia el estante?
¿Es tan dificil de entender que cuando vamos a ver a un nuevo artista emergente, lo que mola es quedarse callado, escuchando, observando, divagando?
Tampoco te preocupes si se ofenden. Porque el vulgo se molesta, y mucho, cuando descubre que todo lo que te ha estado contando mientras mirabas al infinito (quizás hacia ese cuadro torcido de la pared, a la mosca que subía por la cortina, o a la niña que comia gusanitos en la mesa de al lado) te ha entrado por un oído y ha salido por el otro sin más aprovechamiento. -”Oye, ¿me puedes repetir todo, que es que estaba en mi mundo?” “Que te den por el culo, Tremendo”. -¡Que mal carácter, repámpanos!
Por eso insisto: No des importancia al asunto. Ellos son así, y no van a cambiar.
Concluyo afirmando (para que te quedes tranquila del todo), con orgullo y la cabeza bien alta, y sin el más mínimo cargo de conciencia, que nuestra tremendamente rica vida interior y años de inopia, nos ha permitido aprender todo lo que tu y yo sabemos.
¡Toma ya!