Los límites están ahí.
July 25th, 2007
Decían los Golpes Bajos, no hace demasiado tiempo, que corrían malos tiempos para la lírica. Hoy en día, lo que corren son malos tiempos para todo medio de expresión no aséptico en general, o, dicho de otra forma, parece que cualquiera que se “moje” puede acabar topándose con la Dura-Lex-Sed-Lex-Duralex.
Y sí, escribo ésto por el secuestro judicial de El Jueves la semana pasada, que no dejaría de ser anécdotico sino fuera por el precedente que sienta. Parece que, explorando los límites de lo tolerable por el sistema, el Sr. Monteys ha descubierto para su asombro que, además de exitir, no tienden a infinito.
Como decía antes, el precedente es serio. La Corona, esa casta superior instaurada por el regimen fascista militar del dictador Franco, y caracterizada por la campechanía de Juan Carlos de Borbón, toleró lo de las gafas del Caiga Quien Caiga de Wyoming, toleró el asunto de la modelo nórdica y, a duras penas consiguió acallar los rumores que indicaban que la parálisis cerebral de uno de sus miembros no se debió precisamente a su aficción por los zumos de frutas silvestres. Pero se ha plantado, ha levantado las cartas y tenía escalera de color…
La Corona no rinde cuentas. Sabemos que una de las fortunas actuales (que no en el año 76) más importantes de el Estado pertenece al monarca Borbón. De donde ha salido, es un misterio sin resolver. La Corona está ahí, son personajes públicos que viven de nosotros, que nos representan, pero no se puede hablar de ellos sino es para decir lo monos que son. (ojo, por si algún monárquico leyera esto, escribo lo de monos como sinónimo de hermosos, no de simios mandrilescos).
Pero me desvío del tema. Ahora sabemos donde están los límites, y sabemos que rebasarlos puede ser peligroso. Y eso es peligroso porque un estado donde la libertad de expresión (sea soez o grosera) está acotada es un país sin voces críticas. En un estado libre han de existir todas los extremos, ahí reside precisamente la riqueza de la libertad de pensamiento. Ahí reside la posibilidad de tener donde escoger a la hora de formar una opinión.
La gente de A las Barricadas ha sido denunciada por la SGAE y por Ramoncín. El sistema se defiende de aquellos que, haciendo uso de uno de los derechos primordiales del mismo (sistema), alzan voces críticas contra los que dirigen el cotarro.
Tengan Vd. cuidado con lo que escriben. Los límites están ahí, y si los rebasan, pueden chupar trena. Demostrado.