El pollino televisivo.
May 27th, 2007
Enciendo la televisión.
Aparece un tipo con cara de pollino, que se ríe mientras da un dato que le debe hacer mucha gracia:
“La localidad riojana de Villaroya ha sido la primera en cerrar urnas, a las 9.45 de la mañana. Les informo de que tan sólo tiene nueve votantes, jajaja…”
Me pregunto que qué es lo que le hace tanta gracia al subnormal.
Imagino que para las próximas elecciones, si los socios y concubinos del cretino televisivo no hacen nada por evitarlo, habrán cascado otros cuatro en el pueblo. Y entonces, el colegio electoral podrá cerrar no a las 9.45, sino a las 9.15 y a mi querido pollino se le escapará la caca en medio de un ataque de alegría incontenida.
Apago la televisión.
Morir por timidez.
May 8th, 2007
Evelio es un chico tímido, miedoso y temeroso de Dios y de su novia, que dicho sea de paso, tiene muy mal humor y conduce como De La Rosa pero sin control.
La recta es larga, y llueve de cojones. El coche va dando tumbos por la estrecha carretera comarcal. Mediada la recta, los cojones de Evelio están a ambos lados de la epiglotis. No por la recta, ni por la lluvia, ni por los baches. Lo que acojona a Evelio es la curva que, inexorablemente, se acerca a la delantera de su pequeño utilitario.
Evelio insinúa algo a su contraria. “Parece que vayamos buceando en agua”. Ni puto caso. Evelio teme decir algo que ofenda a la piloto. “Pero que peligrosas resultan estas carreteras comarcales”. La avinagrada conductora gruñe y sube la música, que los golpes que dan las piedras en los bajos de coche no dejan oir bien al Julio Iglesias…
Morir por timidez no tiene sentido, piensa Evelio. “Como no frenes nos damos la gran hostia, oh, mi amor”.
Y así fué como Evelio salvó su vida y perdió a su media naranja.
Te está bien Evelio, por osado…