Capitan Mani, go home!
March 27th, 2007
Existe un extendido sentimiento anti-yanki entre el rojerío de infantería que no comparto en absoluto.
Está claro que el poder va acompañado, ineludiblemente, de prepotencia y de arrogancia. Está claro que a nadie le gusta sentirse ninguneado por nadie, y todos sentimos, y con razón, asquete por el que nos pisa y nos mea en la cabeza.
Pero una cosa es reconocer que hay varios millones de cretinos sueltos en los E.E.U.U., y que no es un ejemplo de casi nada, y que como país da puto asco, y otra es la oposición por sistema a todo aquello que llega de allende los mares.
Porque de allí vinieron las Fender, y el Ford Mustang, y los discos de Chuck Berry, y los bajos Music Man, y la Coca-Cola, que será asesina y capitalista pero que está buenísima con unos hielitos cuando hace calorcete. De allí vinieron las Ray-Ban y las Randolph, y los Ramones, y la mountan bike, y Spiderman, y los Goonies y las pelis de John Wayne.
Y de allí es Jennifer Connelly, que, voto a brios, es guapísima y majísima y simpatiquísima.
Les cuento todo esto porque ayer he recibido un duro golpe:
Los “emparedados de mantequilla de cacahuete” son, sencillamente, asquerosos.