El aliento del Pasado.
February 28th, 2007
Dicen que el pasado nos persigue durante toda nuestra vida. Y no lo hace a grandes zancadas. El muy cabrón se mueve despacito, entre las sombras y la niebla, como Jack “El Destripador”.
Y de vez en cuando, si no andamos listos, nos lo podemos encontrar en cualquier callejón, afilando el cuchillo, y mirándonos con ojos turbios, envuelto en su capa negra…
Por ello, no debemos darle tregua. Los ejercicios de nostalgia, y en general, todo aquello que aviva nuestros recuerdos nos frena en nuestra huída hacia el futuro. Nos pone una zancadilla. Y empuja a nuestro temido enemigo hacia nosotros.
Pero a uno, temerario como es, de vez en cuando le gusta sentir la proximidad del frío acero del Pasado.
Les explico así, a grandes rasgos:
Resulta que el interfecto, osea, yo, compartió una gran parte de su vida en un lejano sitio con unas personas que ahora también viven lejos del lejano sitio, como el gran Almogaver, Big Joe o el Gorilón de Vega. Otros, como la aguerrida Krostia y el Brother, decidieron echarle huevos, quedarse y darse mandobles diarios con Jack. Y resulta que el pasado fin de semana tuve la suerte de poder compartir unas horas con la Alegre Pandilla, en el sitio de siempre (el sitio siempre será lo de menos), a la hora de siempre.
Faltaban pilares fundamentales (como los pelotaris vascongados), pero aún así pude dar abrazos a mansalva.
Así que ahora, con una lagrimilla en el ojo, me pillan corriendo como alma que lleva el diablo, porque siento el gélido aliento leonés del Pasado en el cogote…
