Taburete vacío.
January 13th, 2007
Casi siempre estaba ahí. Podía fallar de vez en cuando, pero lo cierto es que muchas de las veces en que me tomaba un café en aquel viejo bar del Húmedo de León me lo encontraba allí montando guardia.
Tomaba vino, imagino que peleón y cosechero, que no tenía pinta de tener pasta para darse muchos homenajes, con parsimonia, de una manera casi religiosa. Y evidentemente estaba como una cuba el noventa por ciento del día. Era alcohólico, de eso no me cabe ninguna duda. Y la verdad, me daba bastante pena.
Callado y sentado en uno de aquellos desvencijados taburetes, metía vaso tras vaso para el coleto hasta que notaba que la mente se le enturbiaba, imagino que lo suficiente para no percibir la realidad de su vida. O quizás la realidad era lo que percibía mamao. Porque como dije unos post más abajo las realidades son como los culos, que cada uno tiene el suyo.
En fín, que como les iba diciendo, estuve unos días atrás en aquella tasca del Húmedo y el taburete desvencijado de la esquina estaba vacío. Sin su culo, sin su realidad.
Y al principio sentí algo parecido a la angustia y noté como algo me apretaba un poco el pecho, pero luego me dije, qué cojones, a lo mejor encontraste ya la verdad que andabas buscando, colega.
Así que desde aquí, con un vaso de Elegido en la mano y con el permiso de Vds., voy a brindar por el menda de León. Si se animan, les espero…