El “detector de cínicos”
January 9th, 2007
Resulta que está de moda entre los programas éstos que ayudan a cultivar el intelecto (Dolce Pita, Salsa Prosa, etc…) la adquisición de “detectores de mentiras”, con el fin de dilucidar si el cubano de turno tocó o no la pechuguera de Marujita Díaz.
Es divertido ver a Angel Cristo, que pasará a la historia como domador de leonas cuando lo que domó como un campeón fueron toneladas de caballo, con cables y electrodos saliendole hasta de la bragueta. Lamentable, pero divertido.
Y no sé Vds., pero yo me parto de la risa cuando a la pregunta “¿Cree Vd. que Bárbara es una mala puta?” y el consiguiente “Si” por respuesta, admitido por la máquina como verdadero, el locutor de turno proclama a los cuatro vientos que la Sra. Rey se ha pasado por el felpudo a media nación. Porque lo cojonudo es que la maquina refleja, y mal, no la verdad, sino la percepción de la verdad del analizado, que es muy distinto.
La realidad y la verdad son distintas para cada individuo. Cada uno tiene las suyas, como las madres.
El “detector de mentiras” fue descartado como medio de aportación de pruebas vinculantes hace muchos años. De hecho, no sé si alguna vez tuvo valor jurídico.
El ”detector de mentiras” solo sirve para saber si una persona está o no tranquila mientras habla. No determina nada que no sea ni temperatura ni pulsaciones.
Por desgracia, el cínico, o el que se cree en posesión de la verdad suprema, suele salir indemne del chisme.
Y a veces el que dice la verdad también, aunque para ser sincero, me importa un pito si Barbara se lo montó o no con Marujita…