Aún están ahí los que aún no han muerto.
December 11th, 2006
No creo que la muerte de nadie sea motivo para alegrarse. Ni para lanzar cohetes. Ni siquiera en casos como éste. Si tal, a lo mejor, deberíamos echar unas lágrimas por la mierda de justicia que tenemos. Por como, una vez más, escapa otro asesino.Ahora bien, y no se engañen: Pinochet ha muerto, es cierto. Pero Pinochet no empujaba a los disidentes al mar. Pinochet no pilotaba el avión que bombardeó a Salvador Allende. Pinochet no cortó las manos de Victor Jara. Pinochet sólo mandaba.
Así que hay tiempo. Aún hay gente que debe explicaciones, y gente que las merece.
Aún queda gente que merece justicia y gente que merece ser ajusticiada.
Y como sé que la vejez se presta a la compasión, me tomo la libertad de refrescarles la memoria. Sin cara de abuelito de Heidi, sin bastón, sin silla de ruedas, sin…
P.D. Creo que voy a retractarme. En ocasiones si que hay muertes que merecen unos segundos de hilaridad personal. En ocasiones hay muertes que merecen cuatro docenas de tracas valencianas.
December 11th, 2006 at 23:07
Compasión cero. El que la hace que la pague con creces.
Cuando la justicia es insuficiente, utópica o discrimintoria, como ocurre con la violencia machista, tendríamos que aplicar nosotros mismos la justicia. Si no, los hijos de puta, dictadores y anónimos, mueren de viejos.
Lo políticamente correcto vale para la política, pero en el fondo todos deseamos reventarlos porque creemos que es lo que se merecen. Luego que les arreglen la cabeza en el psiquiátrico, y que no salgan hasta que no supongan ni un mínimo peligro para los demás.
Lo peor de todo es que tenemos miedo de que salgan, cuando tendrían que ser ellos los que tuvieran miedo de pisar la calle.
Así nos va.
December 12th, 2006 at 0:06
Creo recordar a cierto profesor de cierta asignatura de cierta Facultad por cuya muerte tú y yo nos alegraremos.
La distancia en el espacio-tiempo no impide que sigamos odiándote, Medicucho.
December 12th, 2006 at 14:11
Compasión cero, en efecto. Y el que la haga, que la pague. Aunque sea con siglos de retraso.
Y la distancia espacio-tiempo hará que el vino madure. Que el orujo coja fuerza. Que el garrotazo en la cabeza del medicucho haga crujir huesos.